sábado, 4 de marzo de 2017

Haciendo cola (fila) en Montevideo


Se dice que el viejo socialismo soviético era una especie de reino de las colas. Había que hacer cola para todo -al punto que un chiste polaco -otro país que vivía en medio de las colas- decía más o menos, que mientras Iv{an Yuri o Vladimir, o como quiera que se llamara, estaba en el espacio, su esposa estaba haciendo la cola para comprar el pan. La cosa que había que tomarse las cosas con calma y hacer la correspondiente fila: para comprar una bebida, en la panadería, para obtener vivienda...
En Cuba vi algo parecido, había cola para todo. Desde comprar el pan -de mañana- hasta para adquirir el aceite, ni hablar de entrar a un restaurante.
Pero eso, salvo en Cuba, parece que ya se terminó. No sé, nunca estuve ahí y me guío por lo que dicen los periodistas, que si parece que estuvieron allí, aunque en realidad nunca pisaron Moscú.
Ahora, Uruguay no es un país socialista, pero se ha ido transformando en un país de colas.En un solo día uno puede hacer la cola en el Abitab de su barrio, donde cinco, diez o quince personas van ha pagar o cobrar y aprovechan para plantearle cualquier tipo de problema a los funcionarios. Ni hablar los días de cobro donde los jubilados cuentan y acomodan el dinero en la ventanilla impidiendo que quién está haciendo la cola pueda acercarse, con la consiguiente perdida de tiempo. Después de Abitab uno se va al supermercado y de cinco cajas están funcionando dos. Y bueno, hay que hacer la cola.
Ya con la compra hecha uno se va a la oficina de la UTE para aprovechar el tiempo y hacer el trámite que ha dejado por hacer en más de una vez. Al llegar a la oficina se encuentra con una larga cola ante el mostrador de informes, ese filtro diabólico por donde uno pasa obligatoriamente para pedir un número, pero donde otros se detienen para preguntar y plantear cualquier cosa, como con la intención de que allí les resuelvan el problema. Hecha la cola y con el número, ha esperar que lo llamen. Esto tiene al menos la ventaja de que se puede esperar sentado.
Ni hablar d las colas en la UTU para anotar a los muchachos, esas que se arman en la madrugada anterior y duran todo el día y al final uno ve que careció de sentido ya que ho hay lugar y habrá que esperar.
En fin, colas para todo. Pese a las computadoras y el Plan Ceibal los uruguayos no se salvan de hacer cola para un trámite o para adquirir o pagar algo.

Paso Carrasco, crónica de una inundación

El agua comenzó a llegar a media tarde del viernes. El arroyo Carrasco subió medio metro en una hora y la lluvia no cesaba. Los vecinos com...